| Inicio | Conoce La Granja | Ayuntamiento | Palacio Real y Jardines | Otros monumentos | El Pinar de Valsaín | Fiestas | Agenda | Fotografías | Deporte | Directorio | Visitas: 96477 |
|
:: MITOLOGIA DE LAS FUENTES
Desde aquí quiero agradecer a Paco Herrero que me haya permitido usar el libro que escribió su padre, a la vez que animo a todos a adquirir este libro. :: FUENTE DE LA FAMA
Autores: Demaudré y Pitué.
Está situada al final del parterre de su nombre. Entrando por la puerta principal y mirando a la derecha,
apoyados sobre la barandilla podemos admirar el maravilloso parterre formado por caprichosas figuras geométricas
a base de boj, y tejos recortados. Allá al fondo, la Fuente de la Fama.Personajes mitológicos: La Fama, caballo alado Pegaso, la Ignorancia, la Envidia. La Fama, divinidad de griegos y romanos, tiene cien ojos continuamente abiertos y cien bocas incansables. En continuo movimiento día y noche, recorre la Tierra de un confín a otro divulgando lo que sabe y lo que ignora, el bien y el mal, la verdad y la mentira. Nada le importa con tal de sobresalir de los demás. Los poetas la representan con forma de mujer alada, que se remonta por los aires tocando una trompeta. En esta fuente los autores aún quisieron hacerla más ligera y la montaron sobre Pegaso, caballo alado, para que pregonase su victoria a los cuatro vientos. Descripción de la fuente: En un estanque circular de treinta y dos metros cuadrados, se erige en el centro un peñasco de unos seis metros
de altura. En la cima el caballo Pegaso y sentado sobre él, la Fama toca su trompeta que, cuando el agua sale
a toda presión, se alarga hasta... cuarenta y siete metros de altura. El caballo pisa a dos guerreros ya vencidos
y otros dos caen despeñados por el risco que representan a la ignorancia y a la envidia, la ruindad y la maldad,
que están siempre al acecho para oscurecer a la Fama.Del peñasco salen cuatro surtidores que vierten sus aguas en los hijares del caballo espoleándole en su loca carrera. En la base, sobre ánforas que vierten agua, hay cuatro númenes de río: dos ancianos de luenga barba coronados de plantas acuáticas y dos ninfas. Alrededor del estanque grupos de geniecillos montados sobre delfines arrojan agua por la boca. Esta fuente, y debido a la altura que alcanza el chorro principal, moja al público que la rodea, aún en los días más calmados y calurosos, pero es maravilloso contemplar, como diría F. Villaespesa, las cascadas de perlas y los iris multicolores que forman el sol y el agua al caer de tan ingente altura. Culmina esta fuente la sinfonía de luz y color que nos ha acompañado en todo el recorrido. En el parterre de esta fuente, aparte de la belleza del conjunto que, como hemos dicho antes, puede admirarse desde la barandilla de la entrada y como si fuera el epílogo triunfal de nuestro recorrido mitológico de las fuentes, hay que destacar dos estatuas: Dafne y Apolo, separadas algún trecho y colocadas en ademán de correr una en pos de otra. De Apolo ya hablamos en su fuente de la Carrera de Caballos. Dafne era hija del río Peneo. Dijimos que Apolo, por culpa del Amor, sintió una gran pasión por Dafne, pero fasta siente todo lo contrario y huye de los requerimientos de Apolo. Comienza una frenética carrera - representada por las dos estatuas del parterre -, al final Apolo alcanza a Dafne, pero ésta pide ayuda a su padre, que al ver que el perseguidor abraza a su hija, la transforma en laurel. Apolo sólo puede abrazar a un tronco de árbol, pero como consuelo arranca algunas ramas y forma con ellas una corona. Desde entonces el laurel es la mejor recompensa de los poetas, artistas y héroes. |
|
||||||||||||||||||||||||||